El Ensayo


La Ciudad inexistente

Cuando miro con la mirada de un transeúnte que recorre las calles de mi pueblo, busco

una idea de lo que veo y se me retrae la atención, como una compositora que no encuentra un frase para empezar a escribir una canción, pero debo componer una idea de lo que quiero exponer.

Voy a comenzar con interrogantes: ¿Por qué este pueblo que está ubicado en un privilegiado lugar no ha tenido un crecimiento sostenido, en tiempo, tanto en cantidad habitantes, como en espacio urbanístico?

Si al mirar al sur tenemos una ciudad como Tres Arroyos, con setenta mil habitantes y mirando hacia el norte está la ciudad de Benito Juárez con cuarenta mil habitantes y entre esa dos ciudades Gonzáles Chaves con apenas diez mil habitantes nos damos cuenta que algo pasó con nosotros.

Pero claro, es una ciudad “tranquila”, y cómo no va ser tranquila si no hay gente, si cada día que pasa se van cantidades de jóvenes. Y la ciudad queda sujeta a la idea sostenida que un pueblo puede ser pequeño y tener las bondades que te da la relación pueblerina, eso es como quedar detenido en el tiempo, es como estar parado, en un lugar tan quieto que te pueden tapar los pastos, es como la quietud muy bien observable pero, para muy pocos.

Algunos miran sin ver, la realidad es que el crecimiento de una ciudad no es siempre desde la virtud, la virtud es tan virtuosa que te hace mirar hacia ti mismo, hacia adentro, es como querer encerrar todas las buenas condiciones de la buena vida en un puño.

Los habitantes más ancianos quieren un pueblo para transitarlo ellos sin que nadie los perturbe, los más jóvenes quieren tranquilidad para que sus hijos crezcan en un lugar seguro, como si la seguridad fuera un supuesto, que se puede anticipar lo que piensa el que va delinquir.

Los adolescentes sí saben que un pueblo debe crecer, para algún día ser una ciudad verdadera, pero lo único que les queda es irse.

Los niños son felices, ¿Qué le podríamos pedir a los niños que sean “felices”?.

Esto quiere decir que este es un pueblo para ancianos y niños.

Se construirá con el tiempo, con los de edad intermedia una nueva concepción, para que nazca y florezca la ciudad y no quede en el medio de dos ciudades como paraje casi inexistente.

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Un deseo para la ciudad de Adolfo Gonzales chaves , por una amiga y seguidora del blog

Mi mayor deseo para mi querida  ciudad A.Gles. Chaves es que cambiemos como sociedad y que entre todos dejemos que esta ciudad crezca como todas las ciudades dejando de lado los prejuicios; la discriminación; la mezquindad y el racismo, pensemos que nosotros también somos un país con diversidad  de cultura y este país se brinda a todos los hermanos latinoamericanos o de cualquier país del mundo que quiera venir a vivir  a  Argentina; por eso debemos tener un buen parque industrial donde puedan venir a instalarse muchas industrias y fabricas como así también comercios para que allá mas competitividad y precios y la gente no tenga que ir a comprar a otras ciudades.
Siempre he pensado y sigo pensando que somos una comunidad exportadora de nuestros hijos; pues somos como un paraíso con gente muy mayor y chiquitos para criar, educar hasta la adolescencia; pues una vez que nuestro hijos terminan el secundario se van a otras ciudades a estudiar a las universidades y una vez que se reciben se quedan a trabajar en dichas ciudades o en otras.
Yo me pregunto: ¿Y no nos ponemos a pensar que allí también hay peligros para ellos?
Si unos de nuestros temores es lo peligroso que seria que nuestra ciudad crezca.
¿Porque exponemos a nuestros hijos al peligro cuando se tienen que ir a otra ciudad?
Tenemos que a prender a dejar de lado las banalidades y comenzar a pensar a tener otras ideas y proyectos, pues estamos ante un gran cambio y un nuevo paradigma. Banalidades: como la de hacer criticas de cómo se encuentra una calle o si falta alguna luminaria, por alguna radio o FM que se prestan a ellos y que no nos  conducen a nada, pues no construyen y a lo único que nos lleva  es a dividirnos como sociedad.
Yo pienso que las colectas de alimentos no perecederos que hacemos una o dos veces al año no sirven, si sirven para ayudar, cuando hay una catástrofe muy grande pero no para esta ciudad por que me pregunto ¿ Y los otros 362 o 363 días que?, ser solidario seria saber elegir bien a nuestros gobernantes, a aquellos que tengan presente que este modelo de país ya esta en marcha.
Ampliando más el concepto de solidaridad, debemos saber que solamente a través de la política se construye el verdadero valor ético solidario y no de la caridad.
Una reflexión seria pensar: ¿Que ciudad es la que le queremos dejar a nuestro nietos, bisnietos y a todas las generaciones venideras?   
26 / 8 / 2011

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